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porque lo que pasó, pasó

Cipriani denunciado Comentarios desactivados en Cipriani denunciado

Publicado el Octubre 28, 2015 por msifuentes

 

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No alcanza el espacio de esta columna para describir los muchos méritos del destape de Pedro Salinas en su libro “Mitad Monjes, Mitad Soldados” (con la colaboración de Paola Ugaz y editado por Planeta). Pocas veces la palabra “destape” ha sido tan precisa. La práctica regular de abusos sexuales de menores de edad en el Sodalicio era algo que se sospechaba (después de todo, había ocurrido lo mismo en similares organizaciones católicas en Boston, Irlanda, México y en todo el mundo) pero que nadie se había animado a escarbar en nuestro querido Perú, uno de los países más conservadores del hemisferio occidental.

Las revelaciones de Salinas han tenido varias consecuencias, comentadas ya extensamente a lo largo de las casi dos semanas que tiene el libro publicado. Sin embargo, aquí quisiéramos detenernos en un detalle que todo el mundo asume como normal y que debería abrir un debate: ¿es la Iglesia Católica un Estado independiente dentro del Estado Peruano?

La Iglesia Católica no sólo no paga impuestos a pesar de realizar varias actividades cuyo fin, claramente, es el lucro (un ejemplo: los costos diferenciados, por ejemplo, de matrimonios y bautizos según el distrito). No solo eso: es la única religión financiada por el Presupuesto de la República, es decir, por todos los peruanos. Según reveló Utero.Pe, en el presupuesto del 2016 se destinarán 2 millones 603 mil soles para la Iglesia Católica. Comparemos eso, por ejemplo, con los 100 mil soles de presupuesto que le tocará a la Academia Peruana de la Ciencia o con los 30 mil que recibirá, para todo el año, el Centro de Rehabilitación de Ciegos de Lima.

Todas esa prerrogativas, al parecer, han convencido a la Iglesia Católica que a ella solo le alcanza la ley cuando le conviene. Volvamos al caso sodálite. ¿Por qué todo el mundo, incluso críticos del tema, asume que el Tribunal Eclesiástico es la vía legal para denunciar abusos sexuales contra menores de edad? Peor aún, el juez del Tribunal Eclesiástico, el padre Luis Gaspar dijo que “desde un primer momento se investigaron los hechos” pero que luego se concluyó, por la alta investidura del fundador del Sodalicio acusado de pedofilia, Luis Fernando Figari, que el Tribunal no era competente y, por eso, el caso “se elevó” al Vaticano.

Un momentito, los abusos a menores de edad no ocurrieron en el Vaticano, sino en el territorio peruano. Desde el inicio correspondió que los sacerdotes enterados de estas graves acusaciones corran traslado de las mismas al Ministerio Público y el Poder Judicial del Estado Peruano. El Tribunal Eclesiástico es un ente autorregulador, de la misma forma, por ejemplo, que lo es el Tribunal de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión. Sus decisiones son paralelas a lo que la Justicia “real” pueda decidir. Para decirlo clarito: para la justicia de cualquier Estado laico, una resolución del Tribunal Eclesiástico tiene el mismo efecto legal que una sentencia del jurado de “La Voz Perú”.

Por eso es que el Instituto de Defensa de los Derechos del Menor ha hecho bien en denunciar por encubrimiento y obstrucción de la justicia a los miembros del Tribunal Eclesiástico (Cipriani incluido) que, enterados hace años de estas denuncias, no corrieron traslado a las instancias legales correspondientes. Y todos debemos defender al presidente del Instituto, Daniel Vega, a quien el Tribunal ha amenazado con contrademandar. Ojalá Cipriani, cuando vuelva al Perú, utilice las ondas de su programa radial para ponerse a derecho.

El caviar también llora Comentarios desactivados en El caviar también llora

Publicado el Octubre 07, 2015 por msifuentes

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¿Recuerdan lo que pasó hace casi cinco años? Las dos peores opciones, otra vez, habían pasado a la segunda vuelta. Toledo y PPK se habían aniquilado entre sí, dejándole la cancha libre a Keiko y Humala. Un gran sector de la opinión pública (que no es lo mismo que decir “un gran sector de la población” porque no toda la población tiene una opinión sobre qué demonios sucede en la política) se sumió en un dilema digno de tragedia griega. Por un lado tenías a Keiko Fujimori, rodeada figuras de los 90 (Rey, Chávez, Trelles, etcéteras varios) y, por el otro, a Ollanta Humala, que había reivindicado las nefastas presidencias de Velasco y Hugo Chávez.

Un grupo de personas —pequeño pero que pronto se convertiría en el fiel de la balanza (Humala terminaría ganando por un margen de 400 mil votos)— había entrado en genuino desconcierto. Sin embargo, mientras tanto y casi de inmediato, el establishment decidió cuál era la salida: Keiko Fujimori. Los representantes de los grupos de poder económicos (tanto en sus roles de entrevistados como de entrevistadores) se la jugaron descaradamente por la candidatura fujimorista. Salvo honrosas excepciones (algunas de las cuales terminaron expulsadas de sus medios, como sucedió con la purga que llevó a cabo la administración de entonces de El Comercio/América TV), la mayoría de periodistas de los medios masivos se alineó alrededor de una opción.

Mientras eso sucedía, Humala se esforzó en dar varias señales de que, de ganar, no seguiría ni por la senda de Velasco ni por la de Chávez. En honor a la verdad, ya había intentado dar esas señales antes de la segunda vuelta pero persistían aún vestigios de su velasquismo/chavismo, como el tan escudriñado Plan de Gobierno de la Gran Transformación. Alguien, quizás Nadine, quizás Favre, lo convenció de que su única salida era pasar por un proceso que —a falta de un mejor término— llamaremos caviarización. Es decir, comprometerse con la lucha anticorrupción, la defensa de los derechos humanos y el respeto a la institucionalidad democrática. Este florazo se plasmó en la Hoja de Ruta y fue bendecido por Su Santidad Mario V. (amén).

El resto es historia conocida: Humala ganó y tanto sus nuevos aliados como sus viejos enemigos se aseguraron que no pueda hacer nada ni ligeramente parecido a Chávez. Su gobierno, sí, es un desastre pero por débil y no por autoritario (como se temía).

Por supuesto, aún persiste un grupete radical y francamente ridículo (pero con bastante llegada a medios) de gente que, en estos 5 años, se ha esforzado en ver indicios de chavismo en cada respiración de Humala. La piconería del perdedor electoral terminaba generando comentarios histéricos hasta el ridículo, recordando el polo rojo, la Gran Transformación, Venezuela. Un espectáculo patético, a toda hora, en medios masivos y redes sociales.

Buena parte del proceso que acabo de describir podría terminar aplicándose también a los antifujimoristas del 2015: una candidata de reivindicaciones de un pasado autoritario y corrupto, ha emprendido un proceso de caviarización que probablemente le asegure la victoria, pero viene siendo cuestionada con argumentos histéricos que se quedan anclados en un pasado que se está dejando atrás. Así como le convino al Perú que el candidato finalmente ganador del 2011 abandonara sus raíces, nos podría convenir que la candidata finalmente ganadora del 2016 se termine desligando del conservadurismo y de los 90. Menos histeria y más memoria, amigos caviares. No vayan a terminar convertidos en aquello de lo que se han venido riendo en estos años.

El último cartucho de la autorregulación Comentarios desactivados en El último cartucho de la autorregulación

Publicado el Septiembre 24, 2015 por msifuentes

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A raíz del caso Milagros Leiva, ha habido en las columnas de los diarios un muy interesante debate sobre el rol de la prensa y, en general, de los medios, en esta situación de zozobra permanente en la que parecemos vivir. Al final, con las pasiones desbordadas, todo termina reduciéndose a una competencia de quién puede minar más la credibilidad del otro bando.

Un periodista lanza una acusación y los políticos comprometidos –o sus adláteres– se las ingenian para demoler al periodista o medio responsable. Casi nunca se trata de un debate de argumentos, en el que el periodista está dispuesto a escuchar los descargos para llegar a la verdad y, de la misma forma, que el político decida responder clara y directamente. Nada de eso sucede. Todo se trata de una competencia por ver quién tiene la credibilidad más grande. Pero allí está el problema y disculparán el sesgo profesional: ¿cuán bajo ha caído el periodismo como para que su credibilidad sea comparable a la de los políticos?

Podríamos decir que el periodismo nunca se recuperó del todo de los 90 pero, como dijo Dargent en una columna de este mismo diario, al menos en los 90 y con la tele tomada por Montesinos, habían espacios para el debate público. Uno puede decir que tenemos cuatro (¿o ya son cinco?) canales noticiosos de cable. Pero todos sabemos que sus ratings sumados, en sus mejores momentos, probablemente no superen los 5 puntos. Con las elecciones encima, Dargent pregunta si no “ha llegado acaso el momento de pensar en nuevas formas de presión y regulación, una propuesta elaborada desde diversos grupos políticos y la sociedad civil que no pueda ser denunciada como amenaza.”

Las Marchas Contra La Tele Basura son un indicador de que el descontento es generalizado. Y aquí insisto en algo que ya se ha comentado por aquí: el problema no son las 3 horas de 24 en las que se pasas los programitas tipo Combate. El problema es todo el ecosistema noticioso alrededor, con una cobertura 24/7 de los sucesos de esos programitas. Es imposible ignorarlos: están en tu noticiero, en el programa de las 11 de la noche, en el del mediodía, es el titular de sus webs. Eso es lo que termina enervando a la gente. Ya pasó una vez. Se viene el verano, será época de marchas (las tremendas manifestaciones contra la Ley Pulpín fueron durante las vacaciones de los jóvenes) y también de elecciones. La ola puede venir mucho más fuerte.

Si los medios quieren recuperar credibilidad no deben esperar que cualquier político decida ganar popularidad esgrimiendo la bandera de la Anti Tele (o Anti Radio) Basura. La Sociedad Nacional de Radio y Televisión (SNRTV) tiene un Código de Ética que contempla la autorregulación, cuya tarea, según el artículo 5, mantener estos tres sencillos principios fundamentales “a) Veracidad; b) Respeto a la dignidad de la persona humana; y c) Responsabilidad social”. No solo eso. La Secretaría Técnica del Comité de Solución de Quejas de la SNRTV puede actuar de oficio, sin esperar que alguien presente una queja o pedido de rectificación.

Por el camino en el que estamos, no está lejano el día en que los políticos tengan más credibilidad que los medios (o que ambas partes no tengan ninguna). La única salida, ahora, es demostrar que el Pacto de Autorregulación suscrito por 13 radios y 4 canales de televisión no es letra muerta, que pueden respetar su principio de veracidad y que son conscientes de su responsabilidad social. Todavía se puede. El 2016 la historia puede ser muy distinta.

Adiós al periodismo Comentarios desactivados en Adiós al periodismo

Publicado el Septiembre 16, 2015 por msifuentes

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El periodismo hace rato nos abandonó. Un chico de veintipocos expuesto a un bombardeo informativo sobre EEG o Combate no tiene la más mínima idea de quiénes son Gustavo Gorriti o Ricardo Uceda. Esto es real. He tenido que contarles su trayectoria ya algunas veces a distintos grupos de chicos que no estudiaban periodismo. En Facebook he visto ya varias veces a jóvenes comentaristas que están seguros, y esto es real, de que “Hildebrandt” es el nombre de una revista, no de un periodista.

Ustedes me dirán que estos casos son aislados y no extrapolables a una situación extendida. Pero díganme si no se les hace verosímil que esto sea generalizado. No es que los periodistas deban ser la noticia, todo lo contrario. Pero he citado los casos de tres de los periodistas con mayor trayectoria del país para dar una idea de la situación en la que estamos. Xoana o Pavón tienen más cobertura que el trabajo de Hildebrandt, Uceda o Gorriti.

Por supuesto, esto no ocurre solo en desmedro del periodismo. También he tenido que explicarles a unos pulpines quién es Julio Cotler y si pongo Harald Hefgott aquí tendré que aclarar que se trata del matemático peruano que resolvió un problema de 271 años de antigüedad. Pero, disculparán el sesgo profesional, la cosa es más grave en el ámbito periodístico. Porque, supuestamente, los periodistas estamos al medio entre la “res pública” (la cosa pública” y el público. Se supone que somos el puente que acercamos los temas de interés a la gente común y corriente.

Pero hay un problema. Como dijo Dargent en una columna de hace una semana, los medios abiertos han renunciado al debate público: “Estamos segmentados de muchas maneras, y en lo que se refiere a la información inteligente es escandaloso. La discusión sobre la delincuencia estuvo en el cable, donde menos se necesita. ¿Ha visto usted paneles informados en televisión abierta en horarios nocturnos, sobre el tema? El noticiero reporta, a veces en forma escandalosa, sin añadir valor a la noticia.”

Lo que sucede es que la gente termina creyendo que todo lo que pasa en el mundo de la farándula puede extrapolarse al periodismo. Las bronquitas de egos, por ejemplo. O el criterio de que “gana” el que más grita. O, sin ir muy lejos, creer que porque Magaly le paga a Tilsa por exponer su vida privada, entonces todos los periodistas pagamos por entrevista y que eso es “normal”. Nos acostumbramos a discutir sobre personas. A creer que todas las opiniones importan. Los hechos están fuera del juego (por ejemplo, las agendas de Nadine se juzgan sobre la base de la simpatía o antipatía por la señora, casi nadie realmente va a los hechos que las agendas revelan). En este escenario —en el que las opiniones sin sustento reinan, se debate sobre personas y se ignoran los hechos— reclamar un espacio para las ideas, como hace Dargent, parece una exigencia escandinava o marciana (a estas alturas, Perú está tan lejos del primer mundo como de Marte) cuando, a decir verdad, es más necesario que nunca.

El 2016 va a encontrar una sociedad absolutamente fragmentada, con toda la clase dirigencial (políticos, periodistas, empresarios) sumida en un total descrédito y con una población al margen del debate público. Y serán los medios, que son unos de los principales responsables de esta situación, los primeros en quejarse.

 

P.S.: Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, Andrés Edery hizo el dibujo que me robé para ilustrar este texto y Spencer grabó este video. Alucinen:

 

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Chapa tu choro (I) Comentarios desactivados en Chapa tu choro (I)

Publicado el Septiembre 02, 2015 por msifuentes

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imagen: Álvaro Portales

Imagino que si se ha tomado la molestia de comprar este periódico, sentarse a leerlo y detenerse en este espacio no hay mucha necesidad de detallar cuán delirante es la propuesta detrás de la sobrepublicitada página de Facebook “Chapa tu choro y déjalo paralítico” (12 mil seguidores del fan page, 99 mil en el “evento”, 1196 miembros del grupo de “coordinaciones”).

Claramente hemos tocado fondo en cuanto concierne a la seguridad ciudadana. Desde una visión centralista, claro. En la costa norte del Perú, el fenómeno vino en crecimiento desde hace unos 8 años, a vista y paciencia de todos.

Hacia el 2011, por ejemplo, Chiclayo presentaba la siguiente situación: mientras que en el 33% de asaltos a nivel nacional se usaban armas de fuego, en esa ciudad, el porcentaje se doblaba. Es decir, 6 de cada 10 asaltos en Chiclayo los delincuentes portaban armas de fuego. Precisamente, en esa ciudad, las licencias para portar armas se habían venido incrementando desde el 2008. La hipótesis era sencilla: mientras más armas en circulación, legales o no, la delincuencia incrementa su violencia.

Un asalto tiene menos probabilidades de terminar en muerte o lesiones si no interviene un arma de fuego. Esta situación es la que cambió, primero, en la costa norte y, finalmente, ha llegado a Lima. No hay datos actualizados de cuántos delitos violentos son ejecutados con armas de fuego pero, más allá de las percepciones, lo más probable es que superen largamente el 33% de hace cuatro años.

De lo que sí hay datos es de la cantidad de armas “legales” involucradas en delitos: 31%. La fantasía macho man de la autodefensa es solo eso. Los 4 mil taxistas armados legalmente de Chiclayo no han detenido a nadie (googleen “taxista + chiclayo + asalto” y basta fijarse solo en las noticias de este año)

Una respuesta popular fue la del entonces general PNP Elidio Espinoza, que, según una investigación de Ricardo Uceda, lideró un “escuadrón de la muerte”, dedicado a eliminar a sospechosos de delitos comunes. A pesar de las evidencias en su contra y a pesar de que nunca se demostró la culpabilidad de algunas de sus víctimas, Elidio no sólo quedó en libertad sino que fue elegido, el año pasado, nada menos que alcalde, gracias a los trujillanos, indefensos ante la escalada de violencia.

Sólo en enero de este año, 16 personas fueron asesinadas en Trujillo. ¿La respuesta de la Municipalidad ya liderada por Elidio? Decir que todo era una percepción. Conforme Elidio ha tenido que lidiar con la realidad, su discurso se ha perdido su aura de héroe de acción y se ha transformado en el típico discurso de siempre: la raíz del problema se encuentra en los jueces y fiscales corruptos. Le resulta imposible, como autoridad, ensuciarse las manos, que era, en realidad, por lo que ganó las elecciones.

Finalmente ha sido en Trujillo donde se fundó “Chapa tu choro”. En la misma ciudad donde las soluciones violentas han demostrado ser ineficaces. Arturo Maldonado, en una columna de El Comercio, apuntó a que estas medidas de justicia popular funcionan bien cuando hay fuertes vínculos entre vecinos. Roberto Bustamante señaló sobre esto que en Lima existen altísimos niveles de desconfianza entre vecinos. Continuamos la próxima semana.

¿Qué hacemos con Ashley Madison? Comentarios desactivados en ¿Qué hacemos con Ashley Madison?

Publicado el Agosto 25, 2015 por msifuentes

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Esta fue la pregunta que nos hicimos en el canal de chat “Nerd Power”, de las coordinaciones internas de Utero.Pe. La administración de este chat es, ahora, parte de mis labores como miembro del Comité Consultivo de la web. En este canal se junta un puñado de periodistas y geeks (no les gusta cuando les dicen “hackers”, pero, en realidad, eso es lo que son, aunque, claro, sin las ominosas implicancias que la prensa o los desinformados le suelen dar al término) en un intento de colaborar unos con los otros.

La semana pasada uno de ellos puso sobre el tapete un tema muy delicado: Ashley Madison. Esta es una página de encuentros amorosos, pero con un enfoque distinto: las infidelidades. Su slogan: “La vida es corta. Ten una aventura”. Prometían discreción absoluta pero solo consiguieron atraer hackers o, mejor dicho, “hacktivistas”.

Esgrimiendo una doble moral de los dueños de Ashley Madison, hackers robaron toda la base de datos del sitio, incluyendo direcciones de correo, direcciones físicas, preferencias sexuales y hasta información de las tarjetas de crédito. Supuestamente, se proponían desenmascarar al mundo a los dueños de la página que, en una decisión por lo menos polémica, cobraban 19 dólares para borrarte de su registro.

Los hackers alegaban que esto no era cierto y que lo demostrarían si es que esta página y sus asociadas no cerraban para siempre. Esto no ocurrió y, después de casi un mes de amenazas, diseminaron la base de datos por toda la Internet.

Así fue como el tema llegó a nuestro canal de chat. Es curioso que mientras un periodista piensa dos veces antes de, siquiera, considerar un caso lleno de dilemas éticos, los geeks se lanzan de frente a bucear en la data, que ven sencillamente como un reto divertido más. Pero esa es la actitud más saludable: hurgar en la data y, luego, ver si vale la pena publicar algo de su contenido.

En total, encontramos 908 correos con extensión .pe (es decir, peruanos) que habían confirmado su cuenta (usuarios que recibieron un email de confirmación de Ashley Madison e hicieron click en “confirmar”).

Particularmente nos interesaron, como destacó @AniversarioPeru, los correos .gob.pe y .mil.pe. Después de todo, esos correos, como destacó Samuel Rotta,de Proética, se consideran bienes del Estado que no pueden ser usados para actividades privadas. Sin embargo, ninguno de esos correos —que incluía a algún gerente de cierta entidad del Estado— había confirmado su cuenta. Era posible que solo hayan entrado a curiosear o a hacer un test de seguridad o que otra persona haya puesto sus direcciones. Hasta aquí, no había nada publicable.

Tampoco detectamos nada extraño o inusual en el movimiento de las más de 4600 tarjetas de crédito peruanas registradas en el sitio. Finalmente exportamos las listas de contactos de dos connotados periodistas y la mía. Cruzamos esas bases de datos con la de Ashley Madison y solo encontramos casos para la anécdota (y alguno para la antología del caradurismo).

Y aquí quedó todo. En contra de la opinión de algún participante del chat, y con el aval del Editor General de Utero.Pe, la cosa queda allí. Ese es, ahora, el rol del periodismo: el filtro. En esta época de sobrecarga de información, nuestra labor debe ser distinta a las de los hacktivistas. Es una misión imposible, casi romántica, ir contra la corriente, pero, sino, ¿qué nos diferencia a los periodistas? Así como no hay forma de detener la infidelidad no habrá forma de detener al hacktivismo. La única esperanza es que el público distinga la diferencia.

Ay qué sucia era mi fuente Comentarios desactivados en Ay qué sucia era mi fuente

Publicado el Agosto 19, 2015 por msifuentes

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La contundente revelación de Marco Vásquez de Panorama ha desatado, como era de esperarse, todo tipo de enconadas respuestas de gente, en su mayoría, bien intencionada. Hay muchas personas que a la menor mención de aprismo (o fujimorismo) simplemente se colocan en la vereda opuesta. Es un instinto saludable y comprensible, pero no funciona siempre.

Lo siento: las agendas de Nadine —está clarísimo para cualquier persona que evalúe los indicios sin sesgos y con la cabeza fría— no fueron escritas por ningún aprista ni fujimorista ni por nadie más que ella misma. Ella y (en menor medida, como siempre) su esposo son los únicos responsables de esta situación. Si la cosa no se encuentra al borde de la vacancia es básicamente porque a ninguna de las fuerzas políticas les conviene un vacío de poder con las elecciones tan cercanas.

Se ha cuestionado la “limpieza” de la agenda. Que no tenga tachaduras ni dibujos. Demasiado perfectitas. Ergo, fraguadas. Los oficialistas que han llegado a tan esclarecida conclusión solo han visto las 8 páginas que han mostrado Panorama y Perú21. Lo cierto es que sí tienen tachones y, de hecho, la novena, mostrada por Utero.Pe, tiene hasta dibujitos de caritas y florcitas. Digo, si es que este dato es más relevante que el trabajo de dos peritos.

También se dice que toda esta información es pública, no hay nada privado en ella y, por tanto, las agendas podrían haber sido elaboradas por cualquiera con un mínimo de acceso a la Fiscalía o bases de datos. Otra vez una irrebatible afirmación sostenida después de haber visto una decena de páginas. Pero, lo siento, algunas de las informaciones de las agendas (los ingresos de su amiguísima Chío Calderón, por ejemplo) se hicieron públicas después de que las libretas llegaran a poder de los periodistas. ¿Cómo podrían haberse fraguado con información real pero desconocida hasta hace un par de meses? A menos, claro, que las agendas sean efectivamente de Nadine.

Por cierto, esa coartada se contradice con la otra: que se trata de una violación de la privacidad. La misma Primera Dama es la que se queja de esto. Según ella, algunos de los elementos mostrados por Panorama fueron robados. Pero, un momento, ¿va a demandar a alguien por haberse robado un boarding pass usado? Un poco raro. Quizás lo hará por el voucher de banco de Rocío Calderón. Aunque, claro, si lo hiciera, tendría que responder a la pregunta de por qué demonios tenía ella en su poder un voucher de banco por 20 mil dólares de su amiga y ex empleada de Palacio.

Las otras pruebas de la verosimilitud de las agendas son las fotos que la fuente original tomó al interior. Y aquí entramos en el lado más sucio de todo esto. Evidentemente, se trata de una situación sórdida. Alguien del entorno más íntimo de la pareja presidencial los traicionó de la manera más artera. Y no solo eso, sino que los frutos de su traición terminaron en manos de un sujetoide impresentable que decidió presentarlos quién sabe por qué retorcida razón o digitado por todos sabemos quiénes.

Pero esto último entra en el terreno de la especulación y —cuando se sepa el origen, que en algún momento se sabrá— del chisme. Las fuentes nunca han sido limpias. Después de todo, Matilde Pinchi Pinchi fue la fuente del vladivideo, BTR fue quien grabó los Petroaudios, “Kerosene” echó a sus compañeros del Grupo Colina… y los ejemplos infames podrían continuar.

Lo concreto, real y concerniente a la opinión pública es que ya es hora que la Pareja Presidencial explique, por ejemplo, por qué el último arqueo de las agendas, correspondiente al 2011, asciende a 5 millones de dólares. Heredia ya no puede refugiarse en legalismos. Que se someta a un peritaje independiente sin esperar que nadie se lo ordene.

Santos plagiarios, Batman Comentarios desactivados en Santos plagiarios, Batman

Publicado el Agosto 12, 2015 por msifuentes

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El señor Juan Luis Cipriani, actual Arzobispo de Lima, ha plagiado a, por lo menos, dos Papas: Ratzinger y Pablo VI. Uno de los plagios ocurrió en un artículo de este domingo, según reveló Utero.Pe, y el otro, en uno de mayo. Ambos plagios fueron publicados en el diario El Comercio, donde Cipriani es habitual colaborador.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo, en un decreto legislativo firmado por el presidente Humala y el primer ministro Cateriano, también ha cometido plagio. El plagio ocurrió en la Exposición de Motivos de nada menos que la Ley del Gobierno Stalker (o #LeyStalker).

Según descubrió Hiperderecho, el Ejecutivo plagió partes del Preámbulo de la Ley 25/2007 de España sobre conservación de datos. Lo único que hizo fue cambiar el criterio del Tribunal Constitucional español por el de la Constitución peruana. Pero hay más. Según Hiperderecho:

“Cuatro de los cinco párrafos siguientes están copiados de un artículo del abogado colombiano Juan Diego Castañeda, investigador de la Fundación Karisma, sin atribuirle su autoría.”

(Por cierto, señores Humala, Cateriano y Cipriani, esas manchitas que encierran el párrafo anterior se llaman comillas y sirven precisamente para evitar este tipo de desmadres).

Lo más delirante del plagio de la #LeyStalker es que el texto de Juan Diego Castañeda es, en realidad, un fervoroso alegato en contra de la retención de los datos privados de los ciudadanos por parte de los gobiernos (en su caso, el colombiano): “la retención de datos es una medida de seguridad injustificada contra toda la ciudadanía, y, como lo reconoce el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, por sí misma una violación al derecho fundamental a la intimidad”.

Es decir, el gobierno plagia a un autor y le da a sus palabras un sentido absolutamente opuesto al original, con la única intención de perpetuar una disposición abiertamente inconstitucional. Más o menos lo mismo ocurre con Cipriani y el texto de Ratzinger (aunque eso es algo que podrían discutir mejor los teólogos).

¿Alguno de los involucrados en estos bochornosos casos será castigado utilizando el artículo 219 del Código Penal, que establece para el plagio una sanción no mayor de ocho ni menor de cuatro años? ¿Alguno saldrá a ofrecer -ya no disculpas- siquiera explicaciones a la ciudadanía? Y que esas explicaciones no sean, por favor, atribuirlo a un error de su secretaria (solo para que, meses después, terminen confesando que “mi secretaria era yo”, como Bryce).

¿Cómo pretendemos que un estudiante universitario de la generación Wikipedia entienda lo nefasto del plagio si las cabezas de su gobierno incurren en él? Ya ni se diga nada del Cardenal Copy Paste, que pretendía apoderarse de una universidad privada en la que casos como este se sancionan con la suspensión por uno o dos ciclos, como mínimo.

Por lo menos, existe cierta coherencia entre los autores del plagio. Después de todo, ¿por qué Cipriani debería preocuparse por pruritos morales cuando él encabeza una marcha para negarle a las mujeres derechos sobre su cuerpo? ¿Por qué el gobierno debería atender a minucias como el plagio cuando es evidente que sus cabezas sienten que pueden decidir unilateralmente qué derechos, como el de la inviolabilidad de las comunicaciones, sencillamente ya no valen?

10 años de Utero.Pe Comentarios desactivados en 10 años de Utero.Pe

Publicado el Agosto 05, 2015 por msifuentes

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Hoy miércoles 5 de agosto del 2015, se cumple una década desde que se publicó el primer post en un blog entonces llamado “el útero de marita”: http://ocram.perublogs.com

Muchos bytes han corrido por las fibras ópticas desde entonces. Esa primera entrada se tituló “Padre Martín ampayado en la Costa Verde”. En esa época era una curiosidad casi exótica encontrar contenido en las redes peruanas que no tuviera la pretensión de gravitas, de gran debate, de importancia casi mortal, de densidad. La idea de empezar con ese tema era una forma de clavar la bandera en un espacio inexplorado, de cierta frivolidad (con pretensiones de frivolidad inteligente, pero frivolidad al fin). Y, desde esa esquina, atraer a los lectores (a más lectores) hacia temas que realmente importaran.

Diez años después, pareciera que todo el contenido en nuestras redes consiste, precisamente, en absoluta frivolidad. Lo contracorriente se volvió corriente. Lo inexplorado es la no-frivolidad.

Internet no es más un refugio de los grandes medios. En el Perú, Internet es EL gran medio. Si Alan García retuitea un meme, esto se convierte en suceso (no estoy exagerando: fue titular en dos canales de noticias ayer).

Alguna vez la blogósfera iba a ser el ágora digital, un retorno a la res pública. Después los blogs murieron y las webs de los diarios decidieron hacer 20 notas al día sobre montajes fotográficos que llaman “memes”.

En pleno proceso de cambios, en Utero.Pe hemos elaborado una especie de Guía de Estilo. Es un documento en permanente cambio y actualización. Pero me gustaría compartir aquí, con ustedes, algunos párrafos:

 

“Los periodistas, por flojera mental, trabajamos pensando que nuestro público está tan informado como nosotros, que consumimos todos los medios, que ubicamos a todos los periodistas y que recordamos los antecedentes de todos los casos. Esta es la Gran Mentira. Esta es nuestra razón de ser. Ama Quella.”

 

“No podemos competir contra medios que tienen, literalmente, cien veces más periodistas que nosotros. Pero sí podemos colarnos entre sus piernas.”

 

“No hay temas aburridos. Hay periodistas incapaces de llamar la atención sobre temas importantes. Pero nosotros no queremos ser esos periodistas.”

 

“Chequea tus privilegios. ¿Seguirías pensando que piensas lo que piensas luego de ponerte en el lugar de otra persona con menos oportunidades? ¿Tus opiniones serían distintas si no fueras hombre o blanco o heterosexual o católico o limeño o clase media o todas o alguna de las anteriores?”

 

“No hay concesiones con la corrupción o las violaciones a los derechos humanos o los atentados ecológicos. Pero recuerda lo que dice Carl Sagan: afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria.”

 

“No somos ni pretendemos ser objetivos. Se puede ser subjetivo y defender la verdad. Una verdad apasionada no deja de ser verdad.”

 

“La subjetividad está justificada, la mentira nunca. El camino más fácil hacia la mentira es parcializarse. Somos subjetivos, pero no parcializados.”

 

“La mentira es enemiga del periodismo y los mentirosos deben ser combatidos. La verdad se defiende.”

 

“Tu opinión no importa. Tu interpretación basada únicamente en hechos corroborables, sí.”

 

La Internet ha cambiado mucho en diez años. La forma de titular, de difundir, de estructurar las noticias es totalmente distinta. Lo que no cambia nunca es la esencia de lo que hacemos. Dentro de diez años deberíamos ser capaces de copiar y pegar esta columna y que siga siendo válida. Feliz aniversario, lectores uterinos.

Abajo la Ley del Gobierno Stalker Comentarios desactivados en Abajo la Ley del Gobierno Stalker

Publicado el Julio 28, 2015 por msifuentes

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Desde la Ley Chehade hasta la mal llamada Ley Beingolea, desde los escándalos de la DINI hasta el chuponeo al congresista Galarreta, este gobierno que empieza su último año ha tenido dos características constantes: sus iniciativas legales contra Internet y el abuso de cualquier resquicio de posibilidad de interceptación de las comunicaciones.

Adivinen qué: esta vez, casi como despedida, se juntaron estas dos infames características del régimen en un mamotreto legal publicado en medio de un feriado que el mismo gobierno se había sacado de la manga un par de dias antes. Estamos hablando del Decreto Legislativo 1182, rápidamente bautizado como Ley del Gobierno Stalker o #LeyStalker para abreviar, emitido por el presidente Humala este lunes 27 de julio.

¿Por qué el nombrecito? Porque el DL 1182 convierte al gobierno, para todos los efectos, en una especie de acosador que quiere saberlo todo sobre ti, especialmente, dónde estuviste y con quién. Como en el sueño más delirante de un acosador de la vida real, esta vez el régimen humalista se ha asegurado de que toda esa información esté a su disposición cuando le dé la gana.

El Ejecutivo lanzó su decreto amparado por las facultades legislativas que el Congreso le dio para normar en materias de seguridad ciudadana. Con la excusa de luchar contra las bandas criminales, el gobierno ha decidido —unilateralmente, sin debate público y contraviniendo las tendencias legales globales— que los datos de geolocalización de las los ciudadanos peruanos no constituyen secreto de las comunicaciones y, por tanto, no están protegidos por la Constitución.

Los dos principales abusos consagrados por la #LeyStalker son los siguientes. 1) El gobierno puede tener acceso inmediato, sin necesidad de una orden judicial, a los datos de localización de cualquier dispositivo móvil (no solo smartphones) de cualquier persona. Los operadores como Claro o Telefónica estarán obligados a entregarlos en tiempo real. 2) Además, los operadores estarán obligados a retener, hasta por tres (03) años, toda la información derivada de nuestras telecomunicaciones: quién habla con quién, por cuanto tiempo y desde dónde. Esto, con la finalidad de que el gobierno les pueda pedir estos datos en cualquier momento de esos tres años.

La alerta sobre la Ley del Gobierno Stalker llegó nada menos que desde la EFF (Electronic Frontier Foundation), quizás el organismo de defensa de derechos digitales más importante del mundo. La EFF recurrió al abogado especialista en temas digitales, Miguel Morachimo de Hiperderecho, quien explica que el error más evidente de la ley es asumir que los datos de geolocalización no están protegidos por el derecho a la privacidad de la Constitución Peruana. “Y el hecho de que fue directamente aprobada por el Ejecutivo sin un debate previo y en medio del feriado de Fiestas Patrias, es especialmente antidemocrático”.

Ya el ministro José Luis Pérez Guadalupe había adelantado que se pedirían facultades de este tipo en vista que, para encontrar el celular de un extorsionador “se tiene que ir a la Fiscalía y de allí al juzgado, lo cual puede tomar semanas y hasta meses”. O sea, para solucionar el problema de coordinación entre los poderes del Estado, la respuesta es atentar contra el derecho a la privacidad de TODOS los peruanos, por si alguno de nosotros decide cometer un crimen. La pesadilla de Minority Report convertida en el sueño de Pérez y Humala, nuestros nuevos stalkers.

Más información legal sobre el DL 1182 en Hiperderecho.



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