Lima de aquí a cien años

Un futuro ya pasado

Hay varias narraciones que se disputan el título de “la primera novela peruana”, desde las los relatos “moralizantes” que publicó Pablo de Olavide en Europa, hacia finales del siglo XVIII, hasta los relatos “por entregas” que los diarios limeños publicaron desde mediados del siglo XIX. Una de estas últimas es Lima de aquí a cien años (1843), de Julián M. del Portillo (Lima, 1818-1862) que acaba de ser publicada como libro por primera vez, como parte de la Colección Bicentenario, en una edición prologada por Marcel Velázquez (Lima, 1969), uno de los mayores especialistas en literatura peruana del siglo XIX. Sigue leyendo

La mirada de los gallinazos

Magíster en Literatura e Historia, Marcel Velázquez (Lima, 1969) es director del Instituto de Investigaciones Humanísticas y autor de una serie de libros de ensayos que, a partir de la literatura y de los estudios culturales, brindan nuevas interpretaciones de nuestro pasado histórico. En esa línea se encuentra su libro La mirada de los gallinazos. Cuerpo, fiesta y mercancía en el imaginario sobre Lima (Fondo Editorial del Congreso, 2013), seis ensayos que analizan las representaciones que los limeños se han hecho de su propia ciudad entre los siglos XVII y XIX. Sigue leyendo

Para leer a Luis Loayza

ferreira
César Ferreira, Américo Mudarra (editores). Para leer a Luis Loayza (UNMSM, 2009)

Escritor insular por excelencia, Luis Loayza (Lima, 1934) se ha convertido con los años en un autor de “culto”, estimado en especial por los críticos y los propios escritores. En su obra se destaca la calidad de la prosa, artísticamente trabajada, aunque se le suele cuestionar la brevedad (seis libros en medio siglo de actividad literaria) y la dispersión génerica (cuento, novela, ensayo). Los críticos César Ferreira y Américo Mudarra han reunido en el libro Para leer a Luis Loayza una gran cantidad de ensayos, estudios interpretaciones de las obras de este peculiar escritor.

Loayza pertenece a la llamada “generación del 50” y en su juventud mantuvo una estrecha amistad con Abelardo Oquendo y Mario Vargas Llosa, con quienes publicó un par de revistas literarias. Entonces Loayza era un admirador de la obra de Borges (“Fue por Loayza que leí a Borges” ha confesado MVLL), lo que resulta Sigue leyendo

J. E. Benavides responde

Como se sabe, en la última edición del premio BCR de Novela, el más importante dentro de este género literario en nuestro medio, resultó ganadora la novela Por la paz de los vencidos, del escritor arequipeño Jorge Eduardo Benavides. El jurado que otorgó ese premio estuvo presidido por Luis Jaime Cisneros y conformado por los escritores Alonso Cueto, Mirko Lauer, Abelardo Oquendo y Marcel Velázquez.

Radicado en España desde hace años, Benavides es autor de una serie de reconocidas novelas (Los años inútiles, El año que rompí contigo y Un millón de soles), que han circulado por todo el mundo de habla hispana. Además, fue uno de los organizadores del recordado encuentro de narradores peruanos realizado en Madrid en 2005, en el que participaron M. Velázquez y A. Cueto. Esos dos datos (el prestigio literario de Benavides y su relación con dos de los jurados que lo premiaron) han motivado que algunos (para quienes la finalidad de este tipo de concursos es la promoción de escritores jóvenes) cuestionen la participación de Benavides en este concurso.

He reseñado y comentado casi todos los libros de Benavides, así que conozco la calidad de su obra narrativa, sin lugar a dudas merecedora de ese premio y de muchos otros. Por eso le pedí su opinión acerca de esos dos cuestionamientos. Su respuesta fue la siguiente:

«En cuanto a tus preguntas, siento un gran desconcierto, por varias razones. La primera es que, como sabrás, vivo fuera del Perú desde hace casi 20 años y aunque trato de mantener mis vínculos y mi conocimiento sobre la actualidad del país, todo ello termina desbordándome; de manera que el premio BCR era para mí bastante desconocido. Vi las bases en una página web española (escritores.org) y envié la novela. Ahora bien, he leído con lupa las bases y no dice nada respecto al descubrimiento de “jóvenes valores” o “nuevos valores”. O algo así, en fin, algún aspecto que me hiciera declinar de participar. He vuelto a leer las bases y no encuentro nada, al menos en la versión española… De manera que mi falta de tacto para presentarme a este premio estriba en el desconocimiento de la sensibilidad del mundillo literario limeño y de las categorías abstractas que compartimentan el habitat de premios y concursos. Lo siento de veras.

Segundo: Alonso Cueto es mi amigo, claro que sí. Pero no se me ocurre cómo demonios pueda yo saber quiénes son los miembros del jurado. Por cierto, también conozco personalmente a Marcel Velázquez, un lúcido profesor y crítico de inobjetable prestigio, quien fue invitado por la organización del congreso de narradores peruanos del 2005, organización de la que fui parte integrante… y a Cisneros me lo presentó personalmente Fernando Iwasaki en una feria de Lima, donde este gran profesor a su vez presentaba a mi amigo Iwasaki con motivo de una reciente publicación. De manera que, imagínate…

en un medio tan pequeño parece lógico que siempre conozcas a alguien del jurado, pero –a menos que se dude de la calidad moral de la persona– ese conocimiento es a posteriori, como ocurrió en mi caso. Y contra quienes dudan de la calidad moral de una persona como Alonso Cueto no puedo ni tengo ganas de imaginar qué respuesta se merecen.

Finalmente, sólo sé que este premio es la gran excusa que andaba buscando para ir a Lima en junio (pagando el billete y la estancia de mi bolsillo), disfrutar de los amigos, antiguos y nuevos, estar un par de semanas y regresar a España a toda carrera, recordando uno de los motivos por los cuales me fui de mi país».