Un recorrido por la poesía peruana

Doctor en Literatura, profesor universitario y miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua, Camilo Fernández Cozman (Lima, 1965) es uno de críticos literarios que más trabajan por renovar y actualizar esta práctica en nuestro país. Desde el inicio tuvo claro su proyecto de estudiar a las diversas generaciones poéticas peruanas del siglo XX a partir del análisis de los autores más importante o característicos de cada una de ellas. Ese proyecto se materializó en una serie de libros, desde Las ínsulas extrañas de E. A. Westphalen (1990) hasta Mito, cuerpo y modernidad en la poesía de José Watanabe (2006), pasando por obras similares dedicadas a Moro, Eielson, Varela, Delgado e Hinostroza, entre otros. Como resumen de toda esa experiencia, Fernández acaba de publicar el libro Fulgor en la niebla. Recorrido por la poesía peruana contemporánea (USIL, 2015).

Fernández empieza este recorrido analizando la obra de José María Eguren, el poeta simbolista peruano por excelencia. A pesar de que el simbolismo es un movimiento literario más propio del siglo XIX, Eguren publicó su libro más conocido, Simbólicas, en 1911. En ese libro figura el poema “El duque”, que Fernández interpreta como una revisión irónica del tópico modernista de la “fiesta galante”: los personajes aristocráticos de Rubén Darío han sido reemplazados por una nuez y un clavo de olor; y hasta el final del poema resulta completamente irreverente.

De la llamada “generación del treinta el crítico elige, además de un texto de Westphalen, el conocido poema “Madre” de Carlos Oquendo de Amat. Con ello, se revalora los aportes de este poeta, y del vanguardismo en general, a la literatura peruana: “…su experimentación verbal e ímpetu de innovación, su crítica de la modernidad occidental y de la razón instrumental…”. De la siguiente generación, la del cincuenta, se analizan poemas de cuatro autores: Eielson, Delgado, Valera y Romualdo. Este último es quizás el más importante en esta sección, pues en el ensayo “Metáfora y orden conceptual en La torre de los alucinados (1945-1949)” se hace un amplio análisis de uno de sus libros iniciales, de su poco conocida etapa “purista”.

Tres son los poetas de la generación del sesenta seleccionados: Antonio Cisneros, Javier Heraud y Marco Martos. Y es MM el autor al que más espacio se le dedica en el libro, en los ensayos “El poema argumentativo de MM”, centrado en el análisis del conocido poema “Muestra de arte rupestre”; y “El poema-crónica en la obra de MM”, una interpretación de algunos rasgos presentes en buena parte de los libros de este autor. La conclusión es que MM “es uno de los grande poetas de la denominada generación del sesenta, que ha sabido manejar diversos tipos de estrofas y diferentes inflexiones y temas a lo largo de varias décadas de proficua labor creativa”.

Complementan el libro unas “Reflexiones sobre le enseñanza de la literatura en la educación secundaria”. En ellas Fernández, a partir de su propia experiencia docente, describe los (en su opinión) tres principales “errores” que se comenten en la enseñanza de la literatura en la escuela: el biografismo, el contenidismo y el formalismo intransigente.