Piaf en Lima


Édith Giovanna Gassion, más conocida como Edith Piaf, es una de las figuras emblemáticas de la cultura francesa de mediados del siglo XX. Nacida en París en 1915, fue la cantante más popular de su tiempo, además de actriz de teatro y cine, e inspiradora de algunas de las canciones más exitosas de entonces. Su vida, llena de excesos y episodios trágicos, tuvo un triste final, pues su el deterioro de su salud se hizo evidente en sus presentaciones públicas, desde 1959 hasta su muerte (1963). En 1978, la dramaturga inglesa Pam Gems (1925-2011) estrenó en Londres el drama musical Piaf, inspirado en la vida de la cantante. La obra tuvo gran éxito y recorrió otras ciudades de Inglaterra; en los años ochenta se representó en Estados Unidos (ganó un premio Tony) y casi toda Sudamérica (Argentina, Brasil y Uruguay). En el Perú, Piaf acaba de estrenarse en el Teatro de la Alianza Francesa, bajo la dirección de Joaquín Vargas y con Patricia Barreto en el rol protagónico.

La obra se inicia con una Piaf envejecida y desmayándose al intentar cantar en una de sus última presentaciones. Pronto la vemos en los inicios de su trayectoria artística, como una joven prostituta que se gana algunos centavos cantando en las calles parisinas; hasta que es descubierta por el empresario de espectáculos Louis Leplé (en uno de los muchos papeles que interpreta Carlos Victoria en esta obra), quien la bautizó artísticamente y la promocionó. Ya desde estas primeras escenas las canciones de Piaf se convierten en uno de los elementos más importantes de la puesta en escena, interpretadas con sorprendente acierto por Barreto, quien demuestra tener grandes aptitudes para el canto y una voz potente y de un timbre bastante cercano al de la francesa. Contribuye al poderoso efecto de estas canciones el conjunto musical que la acompaña “en vivo”: el pianista Alonso Acosta, la acordeonista María Tuzkulova y el bajista Sergio Flores.

 

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Así, entre canción y canción, van desfilando algunos de los grandes y escandaloso amores de Piaf. Por ejemplo, su romance con el boxeador Marcel Cerdán (uno de los tres papeles que interpreta Mariano Sábato), que acaba con la trágica muerte de este en un accidente de aviación, y que da motivo para que Barreto interprete un par de canciones y para que Katerina D’Onofrio (representando a Marlene Dietrich) haga lo mismo con la clásica canción alemana “Lili Marleen”. En general todos los actores interpretan (completas) canciones de la época, con performances más que aceptables. Así la historia de Edith Piaf se convierte en un pretexto para hacer un gran homenaje a la gran tradición de canciones románticas francesas (y europea en general) de la que precisamente Piaf es uno de los mayores exponentes. Por eso, los mejores momentos de la obra son las interpretaciones de Barreto de éxitos como “La vie en rose”, “Hymne à l’amour”, “La foule” y “Non, je ne regrette rien”, entre otras.

Hay algunos detalles que no funcionan bien en esta puesta en escena. Por ejemplo, su excesiva duración (casi tres horas); o el hecho de que las canciones se presenten en su versión original (no traducidas), con lo que la mayor parte del público se queda sin conocer el contenido de sus versos. A pesar de ello, Vargas logra hacer una buena versión de Piaf, una obra especialmente recomendada para los amantes de las canciones francesas.