La esposa del Rey de las Curvas

Bryce
Alfredo Bryce Echenique. La esposa del Rey de las Curvas (Peisa, 2009)

En pocos años, Alfredo Bryce Echenique ha pasado de ser el más admirado y querido escritor peruano a convertirse (por motivos que no es necesario mencionar) en uno de los nuestros autores más cuestionados y criticados. No obstante, él ha continuado desarrollando su valiosa obra y hasta obteniendo premios literarios fuera del país. Su más reciente publicación es el libro La esposa del Rey de las Curvas (Peisa, 2009), un conjunto de diez cuentos que confirman la maestría alcanzada por Bryce en este difícil género literario, pero también ciertos problemas de su narrativa última.

Desde La felicidad ja ja (1974) y Magdalena peruana (1987), los cuentos de Bryce se caracterizan por ser largos monólogos, llenos de digresiones y retorcimientos, en los que un antihéroe cuenta, con un lenguaje eminentemente oral, sus peripecias y desventuras. Todos estos elementos están presentes en el primero de estos nuevos relatos, “La funcionaria lingüista”, en el que un escritor, casi un alter ego del autor, rememora su problemática relación con su ex esposa Raquel. Los grotescos pero divertidos episodios de esta historia son narrados con mucha ironía, fruto del profundo rencor que el protagonista muestra por Raquel.

Demasiado oscuro y negativo, este relato nos remite más a las novelas recientes de Bryce –El huerto de mi amada (2002) o Las obras infames de Pancho Marambio (2007)– que a sus mejores libros, aquellos en los que se combinaban el humor y la ironía, la ternura y la agresividad, el amor y el rencor, pero con una mayor presencia de los elementos positivos de estas parejas. Bryce apela en algunos de esos relatos a esa vieja y exitosa fórmula. “La esposa del Rey de las Curvas”, por ejemplo, es la tierna historia de un niño solitario y un poco mitómano (un futuro escritor) quien, cuando sus compañeros de escuela están a punto de descubrir todas sus mentiras, es salvado por dos personajes angelicales.

Los mejores de estos cuentos son los más positivos, como el recién mencionado o “La chica Pazos”, una nueva versión de esas historias bryceanas en las que el protagonista está enamorado platónicamente de una mujer bellísima e inalcanzable. Esa deuda con cuentos anteriores resulta demasiado evidente en algunos relatos (“En la detestable ciudad de Bolon-i-a”); mientras que en otros (“Un viaje corto y final”, “La funcionaria lingüista”) la aversión que el autor parece sentir por los “antagonistas” se convierte en obstáculo para el apropiado desarrollo narrativo de los relatos.
Enlaces relacionados:
Sobre el libro: Alonso Cueto, Ricardo González Vigil.
Entrevistas: adn.com, Roberto Cortijo, Manuel Eráusquin y Carlos Sotomayor, Ana Mendoza,