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VASENKOV 2

Enviado el junio 01, 2012 por asuntosinternos

Siempre que un espía es descubierto, hay un traidor de por medio. El caso de Mijaíl Anatololievich Vasenkov, más conocido como Juan Lázaro Fuentes, el falso uruguayo nacionalizado peruano, confirmó la regla. Vasenkov fue delatado por otro espía.

El 28 de junio del 2010, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) anunció el descubrimiento de una red de “espías durmientes” y la detención de diez de ellos en distintas ciudades de los Estados Unidos. “Espías durmientes” se les llamaba desde la Guerra Fría a los agentes soviéticos que se infiltraban en territorio norteamericano bajo una identidad y nacionalidad falsas y después de años lograban la ciudadanía norteamericana. A los peruanos sorprendió especialmente el arresto de la periodista Vicky Peláez, en compañía de su esposo, el presunto uruguayo Juan Lázaro Fuentes, con quien vivía en Yonkers, Nueva York. Aunque en un principio Lázaro aseguró a los agentes federales que se habían equivocado con él, pocos días después de su detención, el ocho de julio, aceptó que su verdadero nombre era Mijaíl Anatololievich Vasenkov y que era ruso de nacimiento.

La historia parecía haber terminado cuando las autoridades estadounidenses y rusas acordaron un intercambio de espías: Moscú entregó a cuatro y Washington diez, entre ellos Vasenkov y Peláez. Poco se supo de la pareja hasta que el 10 de octubre del 2010, mediante nota de prensa del Kremlin, se informó que en una ceremonia oficial el presidente Dimitri Medvedev la condecoró con la máxima distinción por su contribución a la causa de la Madre Patria rusa. Vasenkok no era cualquier “espía durmiente”.

NO DIGAS NUNCA

El periódico moscovita “Kommersant”, reconocido por sus contactos en el Kremlin, ha revelado que el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR, en ruso) ha identificado a Aleksandr Vasilyevich Shcherbakov, ex jefe de operaciones en América del SVR, como el delator que entregó al servicio secreto estadounidense la verdadera identidad de Vasenkov y de los otros nueve espías.

Según el mencionado periódico “Kommersant”, y también a recientes informaciones difundidas por el diario londinense “The Telegraph”, Shcherbakov desertó a favor de Estados Unidos debido a disputas internas con sus jefes en el SVR, a lo que se sumaron problemas de índole familiar. Shcherbakov mencionó que el más prestigioso de los “espías durmientes” era Mijaíl Anatololievich Vasenkov. Para probar los dichos de Shcherbakov, el FBI interfirió las comunicaciones de Vasenkov y de su mujer, Vicky Peláez, y pescaron referencias sobre su verdadera identidad rusa.

Empero, cuando los federales lo detuvieron e interrogaron, Vasenkov negó firmemente llamarse Vasenkov. Los agentes creyeron por un momento que Shcherbakov los había engañando. Entonces Shcherbakov les recomendó que le hicieran algunas preguntas específicas, las que terminaron por quebrar al detenido. Lázaro confesó que era Vasenkov.

Pisó por vez primera Perú el 13 de marzo de 1976 y no vino de turista. Su pasaporte decía que se llamaba Juan Lázaro Fuentes, nacido el seis de septiembre de 1946, en Montevideo, pero llegó procedente de Barcelona, España, donde afirmó que vivió desde los siete años de edad. Se insertó rápidamente en la capital como estudiante de periodismo en la Universidad San Martín de Porres, profesor de artes marciales y reportero gráfico de algunas revistas limeñas. Se enamoró de Vicky Peláez y se casó el tres de diciembre de 1983. La idea original de Vasenkov, sin embargo, no era sentar cabeza y formar una familia.

FRÍO EN LA NUCA

El ex jefe de archivos del KGB, Vasili Mitrokhin, en sus memorias sobre el espionaje soviético durante la Guerra Fría, escribió que luego de la caída del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975), el Kremlin se preocupó por el rumbo que su sucesor, el general Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), le daría al gobierno peruano. Moscú había recibido información de que Morales Bermúdez daría un giro hacia la derecha y que se alienaría a los Estados Unidos, pero el militar peruano les dijo que no se preocuparan, que todo marcharía igual. La misión de Vasenkov consistía en establecer si Morales Bermúdez los estaba embaucando. No tardaría en informar a Moscú que la junta militar se había derechizado. Cumplida su tarea, sin embargo, Vasenkov se quedó.

A fines de la dictadura de Morales Bermúdez, el cuatro de julio de 1979, el falso Lázaro recibió la nacionalidad peruana. Continuó en Lima hasta 1984, en que su vida sufrió un giro dramático debido al secuestro de su esposa, la periodista Vicky Peláez, a manos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Bajo el argumento de no tener condiciones para trabajar en Lima, Peláez y su marido viajaron a Nueva York en 1985, con el propósito de residir permanentemente. En Estados Unidos a Lázaro se le presentó la extraordinaria oportunidad de recomenzar otro ciclo como “espía durmiente”, esta vez como el esposo peruano de Vicky Peláez. En 1997, la reportera recibió la residencia norteamericana, facilitándole la labor de espionaje al falso Lázaro.

En total, Vasenkov trabajó como “espía durmiente” en los Estados Unidos durante 25 años. Todo un récord. Se trataba sin duda de un valioso agente. Y los rusos sintieron la estocada. “Lo que sucedió fue resultado de una traición y los traidores siempre terminan mal”, comentó el ex presidente Vladimir Putin en alusión a lo sucedido con los espías rusos detenidos en Norteamérica. Putin, un ex agente del KGB, sabe lo que dice. Lo irónico es que Vasenkov, como el delator Shcherbakov, son hijos de dos héroes de la Guerra Patria soviética. En el mundo del espionaje, el traidor puede salir de las mejores familias. FIN.



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