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Porque no siempre lo que se ve es como parece

2011, una elección a la peruana

Posted on Marzo 19, 2011 by Juan Alvarez Morales

Una periodista francesa me anuncia su llegada al Perú para cubrir las elecciones. “Es muy difícil entender desde fuera, cuáles son las grandes preocupaciones del país y también cuáles serían los reportajes más representativos del debate nacional”, me dice preocupada por informar un importante hecho de la ciencia política, y pide que le adelante el escenario que encontrará al llegar a Lima. Estaba tentado de contarle lo más relevante, pero corría el riesgo de que luego me acusara de estafa, así que opté por decirle la verdad…

Estimada colega,

Antes que nada, debo anunciarte que estás a punto de iniciar un viaje hacia lo inédito. Si lo primero que haces es ver portadas de periódicos en el aeropuerto, descubrirás que los candidatos presidenciales ahora están dedicados a competir en críticas y réplicas de todo calibre. No, lo siento, difícilmente podrás encontrar, al menos a primera vista, un perfil de estadista en alguno de ellos, pero es lo que hay. Y es más o menos con lo que hemos estado lidiando los años recientes.

¿Que por qué no encuentras sus planes de gobierno en las publicaciones? No, si están. De a pocos, pero sí hay, en las páginas interiores. Hacemos el esfuerzo de cumplir con la responsabilidad de darlos a conocer, pero hemos debido aceptar con preocupación que a muy pocos electores les interesa entrar a esos detalles. Les parece denso, innecesario. Por más que las presentamos en resumen y con infografías, pasan de largo esas páginas, les aburre. 

Es cierto que en taxis y en calles vas a oír innumerables reclamos de que los candidatos desperdician energías en insultarse e intercambiar denuncias, pero vaya que la mayoría de quejosos disfruta esa pelea verbal entre todos, y lo consume (nunca lo admite, pero lo hace), y exige más. De ellos también escucharás lamentos relativos a que todos los políticos son iguales de demagogos ineptos y hasta ladrones, pero debes saber que al final ellos terminan volviendo a respaldarlos en las urnas.

Luego, cuando salgas hacia el centro de Lima, no te asustes si encuentras las calles plagadas de carteles multicolores con rostros retocados y sonrisas forzadas conminando a marcar tal símbolo y tal número. Sucede que el 10 de abril también elegiremos representantes para el Congreso, y siendo ese el empleo más codiciado del Perú (para ejercerlo no necesitas estudios ni dar examen, tampoco reportar a alguien tu productividad porque no te van a despedir ni tampoco te pueden enjuiciar; encima el Estado te paga bien y no pocas personalidades y empresas privadas te recompensan con valiosos aguinaldos si les colaboras con alguna ley), los candidatos abundan.

Y como en el Perú hay voto preferencial, cada candidato trata de ser más llamativo que el otro, y no necesariamente con argumentos, sino con bailes, disfraces y slogans de campaña absurdos y sin sustento. Porque, también es verdad, a la mayoría de electores tampoco les interesa conocer qué proponen sus futuros legisladores. En realidad, esa elección es casi un concurso de figurettismo. Un reality show político sin límites ni escrúpulos.

Ah, colega, no te vayas a confundir cuando empieces a leer declaraciones del presidente Alan García. El no va a la reelección. Sí, lo sé, teniendo en cuenta sus permanentes alusiones a los candidatos y cuestionamientos a sus propuestas parece estar en campaña, pero no lo está. En realidad el Apra, partido al que pertenece, no tiene candidato presidencial, solo ha presentado una lista al Congreso (es una linda historia, pero tan llena de situaciones increíbles que mejor te la cuento cuando estés en Lima) con posibilidades mínimas de éxito. Así es, el partido de un gobierno que se jacta de haber llevado al país a su mejor momento económico, a las justas superará el 5% de votos.

Curiosamente, Fuerza Social, el partido que en octubre llevó al Municipio de Lima a Susana Villarán, también acaba de que quedarse sin candidato presidencial (el ex embajador Manuel Rodríguez Cuadros acaba de renunciar aduciendo falta de equidad en la competencia electoral pero sin admitir su fracaso como imán de simpatía electoral), dejando también en la orfandad política a la alcaldesa de nuestra ciudad capital.

¿Que quién, más allá de estas anécdotas, va a ganar la elección presidencial? Ahora, más que nunca, es difícil decirlo. En realidad estamos ante una elección de dos vueltas que, aunque no lo creas, se definirá en buena parte en la primera. Cada quien está haciendo sus cálculos en ese sentido, y las estrategias van desde excederse en los ataques al enemigo elegido hasta permanecer inmóvil.

Lo peor es que, aunque se suela repetir que todo está en manos del pueblo, precisamente ese pueblo parece no haberse percatado de ello.  

Nos vemos en Lima… (si aún quieres venir, claro)

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2 to “2011, una elección a la peruana”

  1. Rosio says:

    Reflexión de una madre con una hija con discapacidad les dejo el siguiente enlace:
    http://miplanestrategico.blogspot.com/2011/02/elecciones-presidenciales-2011-por.html

  2. Jair Emeterio says:

    Le veo pesimista, desencantado, cáustico y lúcido, por desgracia. Si bien los ciudadanos están adormitados a nivel político (la generación del 90, creo sin temor a equivocarnos, ha engendrado hijos apolíticos), hay voces pobres en fuerza, pero no por ello banales (voces que reclaman política, es decir el buen arte de gobernar): Se buscan propuestas.

    Lo diré “quickly”: El ciudadano siente placer por la lid chabacana, con llanezas realmente dignas del título de Luis Torres Montero, mas no es ciego y menos sordo. Sabe cuando reprochar a un candidato por sus desatinos, le baja el dedo a quienes son cuestionados, y que sea comprobado, por sus promesas con sabor a ambrosía trucha (o falsaria). También cuando es obvio en sus insultos y llega a una hipérbole coprolálica (bajo denotación o connotación).

    Ahora, cuando faltan propuestas, refunfuñando el ciudadano vota mientras garrapatea (sí, GARRAPATEA) un aspa o equis que a veces ni se lo contarán porque se pasó del cuadro. Pero propuestas nebulosas, abstractas y subexpuestas, las hay. En PPK existe lo técnico, pero lástima que él sea el padre de todas las protestas por las que ahora reclaman justicia sobre TLC y (no me dirá el PhD. de los lobbies que nunca llamaron a su teléfono por el Gas de Camisea, e incluso García fue perezoso por seguir un rumbo económico espinoso, igual que el de Toledo, sólo que el hombre de Cabana sí se salvó de las consecuencias PPKínas).

    En los demás candidatos (e incluso en Humala) veo el milkshake de propuestas que agradan a la gente, pero quienes creen en PPK sostienen que él tiene más luces. Los demás votantes por sus otros candidatos no son tan racionales (TOLEDO=OLVIDADIZOS; HUMALA=FÉRREA MANO; FUJIMORI= GEISHAS DE KENYA FUJIMORI; CASTAÑEDA=PRAGMÁTICOS ALBAÑILES). Las pocas diferencias en propuestas, e incluso unas muy cómicas (¿Cree Ollanta que será fácil pagar a los ancianos una pensión a punta de tributos? Con una rápida clase de matemática se dará cuenta que si no tendremos una ingente fuente de dinero a futuro, gastaremos abultadamente en ellos. Y si le parece fácil ahora, que vea dentro de 2020, cuando los jóvenes del ayer pidan masivamente una pensión).

    Pero sí oyen. Hay en el peruano un ligero márgen de política que le sirve desde la elucubración hasta el garrapateo mecánico de “X” y “+”.



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