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Porque no siempre lo que se ve es como parece

Melissa Alfaro puedes ser tú

Posted on octubre 22, 2009 by Juan Alvarez Morales

No voy a decir que conocí a Melissa Alfaro porque no es cierto. Tampoco que seguí de cerca lo que ocurrió tras su muerte porque no sería riguroso. Sin embargo, eso no me impide, de tanto en tanto, contarle a los bausatinos de hoy quién fue ella y por qué es necesario dejar de ser indiferentes con lo que le pasó. Y siempre empiezo diciéndoles: “Jóvenes… atiendan este relato, porque Melissa Alfaro puedes ser tú…”.

Y, como es obvio, no faltan los alumnos que no toman el relato en serio, que creen que exagero. O, simplemente, ratifican su ya consolidad indiferencia. Entonces les explico que no miento si les digo que alguna vez Melissa Alfaro estaba sentada ahí donde ahora están ellos, y que si las paredes hablaran tal vez nos transmitirían sus sonrisas, bromas, gritos, reclamos… sus preguntas. Y que desde la ubicación donde estoy yo, al frente de la clase, puedo imaginarme su rostro -ese que conocí solo por fotos y no puedo borrar de mi memoria- en el lugar del rostro de ellos. Por eso los estimo, por eso los respeto, y por eso les cuento esta historia.

Un día Melissa salió a buscar prácticas como muchos de los bausatinos (y estudiantes de periodismo de otras facultades) lo hacen en determinado momento de la carrera, por cumplir un requisito pero sobre todo por satisfacer pronto, de algún modo, la necesidad de ser periodista: ese afan incontrolable de contar sucesos a los que no pueden verlo, de ser la voz de los que usualmente son mantenidos al margen.

Y entonces quizás Melissa se topó con la realidad de que el medio de comunicación ideal, ese en el que desde niña soñaba consagrarse, estaba aún muy lejos de su alcance; pero no se rindió y buscó lo más rápido posible un espacio en el que de alguna manera empiece a sentirse útil, estado fundamental en el periodista que se sabe clave en el destino de los demás más que en el propio, y lo encontró en proyectos de comunicación de todo tipo, aunque también un día -ahora podemos decir aciago día- en la revista Cambio.

Se han dicho muchas cosas de esa revista ochentera, sobre todo de la etapa en la que a Melissa le correspondió trabajar allí. Solo sé que son justamente los medios con existencia más complicada -financiera y políticamente hablando- los que abren las puertas a los jóvenes que se preocupan más en aprender que en ganar dinero, e incluso les dan esos puestos de confianza que los experimentados dejan cuando el sueldo no es proporcional a la responsabilidad ni al prestigio.

Por eso no me resulta raro que Melissa haya ostentado el cargo de Jefe de Informaciones, y que en la rutina de armar el cuadro de comisiones estuviera incluido el recibir la correspondencia del director de la revista. Y, también, abrirla. Porque así fue. Quien armó y envió el ‘sobre-bomba’ no imaginó (no le importó) que otra persona podía ser la víctima de su insania.

Le pudo pasar a cualquier estudiante de periodismo. Le pasó a ella. Le puede pasar a tu compañero de clase, a tu amigo de otro ciclo. Te puede pasar a ti. Por eso ningún colega debe ser indiferente con su muerte, mucho menos con su vida. Por eso es una tarea pendiente recoger lo mejor de lo que ella dejó como persona, pero sobre todo recuperar ese espíritu infatigable por comunicar, por ser una periodista auténtica, de esas que se olvidan hasta de su existencia por poner esa profesión al servicio de la justicia.

Y no crean que les cuente eso a los alumnos para que tengan miedo, sino para que sean concientes de la trascendencia de lo sucedido esta semana: por fin la justicia peruana ha aceptado procesar a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos por el asesinato de Melissa Alfaro; y para que sepan quién es ella, y por qué tal vez merecería tenerse un busto de ella al lado del de Jorge Luis Mendívil, el mártir bausatino en Uchuraccay. Periodistas que murieron haciendo simplemente lo que tenían que hacer, una actitud que tanta falta nos hace en estos días.

P.D.: En la imagen inicial de esta entrada, Norma Méndez, madre de Melissa, cuyo amor y persistencia hizo posible, 18 años después, este intento de que el recuerdo de su hija se vea coronado con la justicia.

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6 to “Melissa Alfaro puedes ser tú”

  1. No recordaba este doloroso suceso.. digna martir del periodismo, estoy seguro que muy pocos se pueden sentir indiferentes al leer esta nota.
    Slds.

  2. Igor Alfaro says:

    Muchas gracias Juan por la nota, buscando en internet información sobre mi hermana me encuentro con tu nota tan acertada, notas y gestos como estos nos dan mucha mas fuerza para continuar y seguir en la busqueda de justicia.
    Igor Alfaro Méndez
    http://melissalfaromendez.nireblog.com/

  3. Severando Cutipa says:

    Sin duda, el crimen de Melissa fue uno de los tantos, cientos y miles que se mantien aun impunes porque la Justicia ha decidido ser más política que Jurídica. Montesinos y Fujimori solo han sido procesados por apenas el 1% de sus crímenes, los demás, simple i llanamente han sido detenidos en su etapa de denuncia. Fiscales y jueces jamás procesaron denuncia alguna durante los 10 años de dictadura fujimontesinista, todo quedaban archivados. Como sabe toda la ciudadanía la dupla asesina solo ha sido juzgado por casos emblemáticos. El caso de Melissa Alfaro no debe queda impune, toda la ciudadanía que ama la Paz, la Verdad y la Justicia estaremos pendientes de este caso hasta que se castigue a los culpables.

  4. Natalia says:

    No conocia su historia, gracias por ponerla aqui. Si bien actualmente las posibilidades de recibir sobres bombas parecen ser menores, los peligros para los practicantes siguen siendo altos. Muchas personas abusan de los jóvenes que solo queremos ganar experiencia.

  5. Norma Mendez says:

    Hola Sr. Alvarez soy la madre de Melissa Alfaro, me gustaría contactarme con usted, si puede escribirme al mail : normen27@hotmail.com le estaría muy agradecida. Un afectuoso saludo

  6. Carla Calderón Urquizo Larco says:

    Es cierto, muchos de los estudiantes de periodismo en la actualidad toman estos temas de manera superficial, pero es necesario saber y seguir el ejemplo de Melissa soy Bausatina y me siento sumamente orgullosa de ella y a su vez indignada por su muerte que a pesar de haber pasado aprox. 20 años aun sigue en la mente y corazón de muchos.



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